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En el escenario agrícola, la capacidad de anticiparse al mercado, además de una ventaja competitiva, es una necesidad estratégica. En este contexto, el uso de la manta térmica en los cultivos de melón y sandía se ha consolidado como una herramienta técnica indispensable para el agricultor que busca excelencia y rentabilidad.

Este tejido no tejido de filamentos de polipropileno soldados térmicamente o nylon, actúa como una barrera física y térmica que modifica el microclima inmediato de la planta, permitiendo que el ciclo vegetativo comience incluso cuando las condiciones exteriores aún no son plenamente favorables.

Al elevar la temperatura bajo su cobertura y reducir el impacto del viento, la manta térmica de Nutriflor se convierte en un aliado vital para asegurar el éxito en las fases más críticas del desarrollo vegetal.

El cultivo de melones y sandias en España.

España lidera la producción europea de estas cucurbitáceas, con regiones como Almería, Murcia y Castilla-La Mancha como epicentros de exportación.

En el caso de la sandía, la demanda de frutos sin pepitas y de calibres uniformes obliga a una precisión técnica absoluta desde el trasplante. Por su parte, el melón, en sus tipos piel de sapo, galia o cantalupo, por ejemplo, exige una estabilidad térmica que evite el estrés hídrico y favorezca un enraizamiento vigoroso.

La implementación de la manta térmica en las etapas iniciales de estos cultivos permite adelantar la siembra o el trasplante varias semanas en campo abierto. Esta precocidad es muy importante, pues permite al productor alcanzar los mercados en ventanas de comercialización donde los precios son significativamente más elevados, antes de que entre el grueso de la producción estacional.

El beneficio fitosanitario de la manta térmica en el cultivo de melones y sandias.

Más allá del beneficio térmico, este sistema ofrece una protección fitosanitaria de alto valor.

Durante las primeras semanas, cuando la planta es más vulnerable, la manta térmica actúa como un escudo contra vectores de virosis como el pulgón, trips o la mosca blanca.

En este escenario fitopatológico. Nutriflor, consciente de estas exigencias, fabrica y distribuye mantas térmicas de la más alta calidad, diseñadas específicamente para resistir la radiación solar mediante tratamientos UV, garantizando que la estructura del material se mantenga íntegra más allá de cumplir su función protectora y estimulante del crecimiento.

Cultivo de melón bajo túnel con manta térmica

La implementación efectiva de las mantas térmicas en el cultivo al aire libre.

La implementación efectiva de estas mantas térmicas en el cultivo al aire libre requiere una metodología precisa que comienza con una instalación cuidadosa tras el trasplante.

Es fundamental que la manta se coloque de forma holgada, permitiendo que la planta crezca y levante el tejido sin sufrir rozaduras mecánicas. Esta puede ser sobre arcos para crear tunelillos, o sobre el cultivo directamente. Los técnicos de campo recomiendan asegurar los laterales con tierra o accesorios de sujeción específicos para evitar que el viento desplace la cobertura.

Durante este periodo, el manejo del riego debe ser monitorizado, ya que el efecto invernadero generado bajo la manta reduce la evapotranspiración, optimizando el uso del agua, pero exigiendo un control riguroso de la humedad para evitar problemas fúngicos radiculares.

El correcto manejo de las mantas térmicas durante el cultivo.

Un aspecto crítico en el manejo agronómico es la transición hacia la fase reproductiva.

Dado que el melón y la sandía dependen de la polinización entomófila, principalmente por abejas y abejorros, la retirada de la manta debe programarse coincidiendo con la aparición de las primeras flores hembra.

Una permanencia excesiva del tejido dificultaría el acceso de los polinizadores y podría elevar la temperatura por encima de los umbrales de confort de la planta, afectando al cuajado del fruto.

Por ello, los responsables de cooperativas y gestores de explotaciones deben coordinar la retirada del material en días sin vientos excesivos y con temperaturas suaves, permitiendo que la masa foliar se aclimate gradualmente a la exposición total.

Para los profesionales del sector, desde el técnico de suministros hasta la empresa que gestiona grandes infraestructuras de cultivo, entender la sinergia entre tecnología textil y biología vegetal es clave. La manta térmica es un regulador del metabolismo de la planta que asegura que el potencial genético de las semillas se exprese al máximo desde el primer día.

Al invertir en coberturas de alta gama como las mallas térmicas que ofrece Nutriflor, el agricultor no solo protege su cosecha, sino que estabiliza su inversión frente a la incertidumbre climática.

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